Ante las próximas contiendas políticas, aparecen muchos aspirantes que quieren ocupar las diferentes corporaciones para gobernar los destinos de la región. He aquí el perfil ideal que el pueblo debe tener en cuenta a la hora de elegir su candidato. El (la) aspirante debe ser reconocido (a) por la comunidad por sus antecedentes sociales a favor de esta, debe ser una persona honesta, respetable, estudiosa y con una situación laboral definida. Debe ser idónea en su actuar, conocedora de las problemáticas sociales y ser proponente para la solución de las mismas. Debe ser inteligente, mostrar una madurez, una seguridad en sus discursos como conocedor del contexto. El (la) aspirante debe tener como prioridad un plan de gobierno incluyente, equitativo que promueva la ética, la salud, la educación y el empleo digno como factores primordiales para el progreso y prosperidad del pueblo.
El (la) candidato (a) debe ser serio, responsable y ético, nunca ofrece dinero o dádivas a cambio de votos. No necesita padrinos para demostrar que a través de sus propuestas puede lograr la transformación y mejoramiento social de toda la comunidad. Es intuitivo, no compra conciencias, es rico en ideas y propuestas capaces de solucionar las problemáticas sociales en contexto. Generalmente no ostenta, ni posee riquezas materiales, es sencillo, práctico y dinámico. Es altamente expresivo (a), espiritual, crítico de la corrupción y la injusticia social.
El (la) candidato (a) ideal, debe ser una persona capaz de realizar, gestionar y ejecutar proyectos que permitan la solución de problemas entre ellos la violencia, la falta de convivencia e intolerancia social. Es una persona sencilla, honesta, respetuosa y con un talento natural para permitir la participación de todos y de todas en la solución de conflictos.
El (la) candidato (a) ideal, es una persona critica de los procesos que conllevan a la concentración de riquezas y la malversación de los dineros del pueblo por unos pocos que solo buscan en los procesos políticos lucro personal. Es una persona con capacidades para exigir la atención del gobierno local, departamental y nacional para que se haga una verdadera y notoria inversión social que permita mejorar el nivel de vida de todos los ciudadanos.
No obstante, una vez conocido el perfil del candidato ideal, el pueblo también debe responder con ética y no pedir dinero o dádivas a cambio de su ejercicio electoral. Es así como se elegirán en las diferentes corporaciones hombres buenos y mujeres ideales que dirán no a la corrupción y concentración de riquezas, logrando en un futuro cercano la transformación y justicia social que el pueblo a gritos reclama.
El (la) candidato (a) debe ser serio, responsable y ético, nunca ofrece dinero o dádivas a cambio de votos. No necesita padrinos para demostrar que a través de sus propuestas puede lograr la transformación y mejoramiento social de toda la comunidad. Es intuitivo, no compra conciencias, es rico en ideas y propuestas capaces de solucionar las problemáticas sociales en contexto. Generalmente no ostenta, ni posee riquezas materiales, es sencillo, práctico y dinámico. Es altamente expresivo (a), espiritual, crítico de la corrupción y la injusticia social.
El (la) candidato (a) ideal, debe ser una persona capaz de realizar, gestionar y ejecutar proyectos que permitan la solución de problemas entre ellos la violencia, la falta de convivencia e intolerancia social. Es una persona sencilla, honesta, respetuosa y con un talento natural para permitir la participación de todos y de todas en la solución de conflictos.
El (la) candidato (a) ideal, es una persona critica de los procesos que conllevan a la concentración de riquezas y la malversación de los dineros del pueblo por unos pocos que solo buscan en los procesos políticos lucro personal. Es una persona con capacidades para exigir la atención del gobierno local, departamental y nacional para que se haga una verdadera y notoria inversión social que permita mejorar el nivel de vida de todos los ciudadanos.
No obstante, una vez conocido el perfil del candidato ideal, el pueblo también debe responder con ética y no pedir dinero o dádivas a cambio de su ejercicio electoral. Es así como se elegirán en las diferentes corporaciones hombres buenos y mujeres ideales que dirán no a la corrupción y concentración de riquezas, logrando en un futuro cercano la transformación y justicia social que el pueblo a gritos reclama.